IMPOTENCIA
Factores psicológicos:
Según los expertos, suponen entre el 10 y 20 % de los casos.
Entre ellos cabe mencionar el estrés, ansiedad, sentido de
culpa, depresión, poca autoestima y temor a ser incapaz de
estar al nivel que cree que se le exige.
La disfunción eréctil, conocida antes como impotencia,
es uno de esos males del que se habla a media voz porque suele asociársele
a falta de hombría. Gracias a los avances de la medicina y
a los medicamentos de reciente data, este problema que afecta a millones
de hombres tiene solución.
Los problemas de erección afectan a una
gran parte de hombres a lo largo de su vida. Aunque el origen
suele ser psicológico y les causa gran sufrimiento, les cuesta
mucho buscar ayuda profesional.
Los hombres viven los problemas de impotencia como una verdadera catástrofe.
En nuestra sociedad existen muchos estereotipos respecto a la virilidad
masculina, siempre relacionada con su potencia sexual.
La impotencia se convierte en miedo a 'no ser un hombre' y su amor
propio se ve herido en lo más profundo. Algunos reaccionan
obstinándose en conseguirlo a toda costa; otros optan por conformarse
y callar.
La incapacidad para expresar sus sentimientos empeora aún más
el problema. Pese a la inmensa preocupación que producen en
el hombre los problemas de erección, las mujeres suelen quitarle
importancia y ser muy comprensivas. La mayoría adopta una actitud
muy positiva y están dispuestas a buscar soluciones al problema
sin dramatizarlo. Cuando él tiene problemas de erección
ellas tratan de hacer sentir mejor a su compañero, se esfuerzan
por excitarle más y por no prescindir de las relaciones aunque
no siempre haya penetración. Una actitud que los hombres no
siempre saben aprovechar en su beneficio.
Sin embargo, también
es cierto que algunas mujeres se sienten casi culpables por la pérdida
de la erección en el hombre, pensando que tal vez
ocurra porque no atraen lo suficiente a su pareja. Otras veces es
la actitud que ellos adoptan lo que las desestabiliza: malestar,
mal humor, falta de comunicación, que él no se interese
por darle placer de otra forma, que no puedan ser afectuosos al
margen del problema.
Normalmente es la actitud que él adopte la que va a condicionar
la de su pareja y la resolución del problema. La falta de
comunicación y el rechazo a buscar soluciones al tema hace
sufrir más a la mujer que la ausencia de la erección.
¿Cómo superar
la falta de diálogo? Aunque el primer paso no sea
fácil, sólo el restablecimiento de una buena comunicación
permitirá superar las dificultades. Una vez en la misma frecuencia
y con confianza, aparecen las soluciones. Con un poco de imaginación
y buena voluntad pueden encontrarse otras formas de disfrutar de
las relaciones sexuales.
La insistencia del
problema puede agravar la situación. Después
de muchos intentos fallidos, muchos hombres prefieren prescindir
de su vida sexual. Algunos adoptan actitudes agresivas, indiferentes
o descuidadas. La mayor parte nunca aceptarán acudir a un
sexólogo a no ser que su compañera insista.
Pese a que normalmente el problema tiene
una solución fácil y efectiva, muchos hombres nunca
dan el paso de consultar a un especialista.
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