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EL
CEREBRO... PRINCIPAL ORGANO SEXUAL
La mente juega un papel
esencial en el sexo. El deseo, la excitación, el 'flechazo'
e incluso la rutina, se deben a procesos químicos controlados
por el cerebro.
El cerebro tiene una estructura compleja, está ligado a todo
el cuerpo y es quien controla las glándulas que producen las
hormonas necesarias para la actividad sexual.
La parte central del cerebro dirige nuestras reacciones instintivas.
Recibe la información del entorno y de nuestro cuerpo y provoca
reacciones instintivas, entre las que se encuentra el deseo sexual.
Normalmente, todas las reacciones del 'cerebro instintivo' tienen
tiempo de pasar por la parte del cerebro que controla las emociones,
que fabrica una ligada a cada situación y guarda en la memoria
lo que sentimos. Todo ello bajo la supervisión del tercer cerebro,
el de la lógica, que nos hace reflexionar antes de aceptar
una reacción provocada por el cerebro de los instintos o las
emociones.
Cuando nuestro cuerpo percibe información proveniente de un
hombre o una mujer susceptible de ser una pareja sexual, la envía
al cerebro de los instintos. Éste pide al de las emociones
su consejo, que buscará en su memoria si los recuerdos ligados
a este tipo de situaciones son buenos o no. Al mismo tiempo, la parte
lógica analizará la viabilidad de la acción en
función de las reglas sociales, morales, principios...
Si las respuestas son positivas, el cerebro de los instintos liberará
los factores desencadenantes de las secreciones hormonales que rigen
las respuestas sexuales.
Cuando el cerebro de los instintos ha recibido la autorización
de reaccionar, provoca, en asociación con las otras partes,
la liberación de múltiples productos: hormonas, neurohormonas
y neurotransmisores. Estos productos estimulan el cerebro de las emociones,
que nos dará ganas de sentir placer, y el de la lógica,
que evocará fantasmas, ideas felices y provocará la
relajación de todos los bloqueos que podrían impedirnos
la acción (miedos, aprehensiones, frialdad...).
Explicación química del flechazo...
Como el cerebro de las emociones no reflexiona antes de reaccionar,
es capaz de provocar muy rápido una reacción ante una
persona que nos sugiere placer: una sonrisa, la forma de una cara,
una manera de andar... Antes de toda intervención lógica,
los neuromediadores y las neurohormonas de la excitación (adrenalina,
noradrenalina, dopamina) son liberadas y provocan el aumento del ritmo
cardiaco, la tensión arterial, calor, sudor... todos los fenómenos
físicos característicos de la emoción amorosa.
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